¿Cómo automatizo los pedidos y la cobranza de mi distribuidora o mayorista?
El problema concreto de una distribuidora hoy
WhatsApp suena todo el día. A las 9 de la mañana ya hay 30 mensajes esperando: pedidos, consultas de precio, “tienen stock de…?”, “cuándo llega…?”. Un vendedor contesta lo que puede; el resto se pierde o se contesta a las 14 cuando ya es tarde. Después hay que cargar los pedidos a mano en Tango o la planilla, repetir respuestas a clientes que preguntan lo mismo, y perseguir facturas vencidas cuando alguien se acuerda.
El agente de IA ataca exactamente esos tres cuellos de botella: atención, carga y cobranza. Tu equipo pasa de apagar incendios a cerrar cuentas grandes.
Qué hace, concretamente
- Atiende WhatsApp 24/7: precio, stock, estado de pedido, catálogo. Si el cliente manda audio, lo transcribe y procesa igual que un texto.
- Carga los pedidos sola: el agente confirma con el cliente y dispara la carga al sistema (Tango, Bejerman, sistema propio, WooCommerce). Tu vendedor no tipea más.
- Consulta stock real: se integra a tu depósito o sistema; el cliente recibe respuesta con la disponibilidad que tenés hoy, no la de la semana pasada.
- Maneja cuenta corriente: saldo, vencimiento, comprobante en archivo — todo accesible desde el chat.
- Cobra las facturas vencidas: recordatorio cordial por WhatsApp, planes de pago, derivación a tu equipo ante conflicto. Con tu tono, no como intimación.
- Escala lo complejo: enojo, negociación de plazo o pedido raro → pasa la conversación a un vendedor con todo el contexto.
Por rubro, mismo patrón
El flujo cambia según el negocio, pero el resultado es el mismo.
- Bebidas y alimentos: lista de precios vigente, promociones por volumen, logística de reparto y vencimientos.
- Repuestos: búsqueda por marca/modelo, equivalencias, y consulta de catálogo por foto (el cliente manda la foto, el agente busca en tu base).
- Ferretería y corralón: cotizaciones por volumen, condiciones de pago por cliente, manejo de cuenta corriente con varios vencimientos al mes.
- Insumos industriales: reposición programada, alertas de stock crítico y seguimiento de órdenes de compra.
Integrado a lo que ya usás
No migrás nada. El agente se monta sobre tu stack: WhatsApp Business API + tu CRM (HubSpot, Zoho, Pipedrive o propio) + tu sistema de facturación / stock (Tango, Bejerman, TOTVS, sistema a medida o incluso una planilla de Google Sheets bien armada). Si lo que tenés hoy es caótico, el diagnóstico lo ordena: primero medimos qué consulta más, qué se pierde, dónde está el cuello — y arrancamos por el quick win que más ahorra.
Cómo lo medís
Antes de implementar medimos tu línea base: horas del equipo respondiendo WhatsApp, pedidos cargados a mano, consultas perdidas, días promedio de cobro. Después el sistema registra todo: mensajes respondidos, pedidos cargados automáticamente, horas liberadas, facturas recuperadas. Lo ves en un dashboard contra lo que pagás. El retorno típico llega entre los 2 y 6 meses; en distribuidoras con alto volumen de consultas y cobranza, suele ser de los primeros.
Cuándo tiene sentido (y cuándo no)
Si tu equipo pasa más de 8 horas por semana respondiendo lo mismo por WhatsApp, si cargás pedidos a mano después del horario o si la cobranza se atrasa más de 30 días con clientes que “siempre pagan la próxima semana”, automatizar se paga solo. Si lo que necesitás es fuerza de ventas pura para abrir cuentas nuevas, el agente ayuda con la prospección y el seguimiento, pero no reemplaza el recorrido del vendedor.
El primer paso
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